PROCEDIMIENTO ADJUDICACIÓN DE CONTRATO PRESTACIÓN DE SERVICIOS DE ARQUITECTURA PARA LA TERMINACIÓN DE LA CATEDRAL DE GRANADA. LA LEY 9/2017 DE CONTRATOS DEL SECTOR PÚBLICO A LA MUERTE DE SILOÉ.

Cabecera, cúpula, cimborrio, deambulatorio, transepto, grutescos, frisos, intradós, pedestales…, no son términos ni conceptos jurídicos, pero enganchan más que otros que sí lo son, más si proceden de una joya renacentista como lo es la Catedral de Granada. No se sabe a ciencia cierta cuál fue el año de nacimiento de D. Diego de Siloé,…

Cabecera, cúpula, cimborrio, deambulatorio, transepto, grutescos, frisos, intradós, pedestales…, no son términos ni conceptos jurídicos, pero enganchan más que otros que sí lo son, más si proceden de una joya renacentista como lo es la Catedral de Granada.

Vistas de la Catedral de Granada hacia 1.900

No se sabe a ciencia cierta cuál fue el año de nacimiento de D. Diego de Siloé, las fechas que barajan los estudiosos del personaje datan el año de su nacimiento entre 1487 y 1490. Era hijo de Gil de Siloé, uno de los mejores escultores góticos de Castilla durante el siglo XV, desarrolló su actividad artística y profesional fundamentalmente en Burgos, y al que hay que agradecerle obras tan emblemáticas como la del retablo de la Cartuja de Miraflores, en cuyo interior se instalaron los bellísimos sepulcros de los reyes castellanos Juan II e Isabel de Portugal (padres de la reina Isabel la Católica) y el sepulcro del Infante D. Alfonso, también obras de Gil de Siloé. Otras obras notables suyas en la Catedral de dicha ciudad, como el retablo de la capilla de Santa Ana y el retablo de la Capilla de los Condestables (terminada por su hijo Diego), son una auténticas obras de arte representativas de la escultura hispánica y europea del siglo XV.

Diego quedó huérfano muy pronto, aun no teniendo certeza exacta del año de fallecimiento de su padre, fechada en torno a 1501-1505, significa que Diego tenía entre 11 y 15 años. Continuó el oficio del padre, posiblemente, bajo el magisterio de un escultor borgoñés que por aquel tiempo se hallaba en la ciudad de Burgos, donde se instaló para realizar varios trabajos en la catedral que se estaba construyendo. Se trataba de Felipe Bigarny, con quien, al parecer, terminaría rivalizando en cuanto a obras a ejecutar.

Se sabe que Diego de Siloé, viajó a Italia a impregnarse del movimiento artístico que estaba en ebullición en esas tierras, el Renacimiento. Que además, sobre 1517, Siloé estaba en Nápoles, posiblemente trabajando junto con Bartolomé Ordoñez y se data como fecha de su vuelta a España el año de 1519, a una edad inferior a los 30 años.

Son datos que nos ayudan a configurar la personalidad de Diego de Siloé, su temprana orfandad, su compromiso con las artes heredadas de su padre, su determinación para adquirir conocimiento viajando hasta Italia a desarrollarse profesionalmente y recibir la influencia de otros artistas que se encontraban a la vanguardia de los movimientos escultóricos de la época, y finalmente, vuelta a su Castilla natal para plasmar en construcciones eternas su arte y conocimiento.

Una vez terminadas varias actuaciones de gran valor en Burgos, entre ellas podríamos citar algunas como las que llevó a cabo para concluir la obra de su padre en la capilla de los Condestables de la catedral burgalesa, o la espectacular escalera dorada en el interior de la misma, que da acceso al interior de la catedral a través de la «Puerta de Coronería» desde la calle Fernán González. Diego de Siloé, se trasladó a la ciudad donde realmente en esos momentos iba a eclosionar en cantidad y calidad la nueva corriente arquitectónica correspondiente a esa época, la ciudad era Granada, la última ciudad reconquistada por los Reyes Católicos. El Hospital Real, los Jerónimos, Palacio de Carlos V, Catedral de Granada…, la ciudad en esos años era un lienzo en blanco donde desarrollar todo el talento que le dejaran y Diego de Siloé no iba a defraudar.

En principio, Siloé, aterrizó en Granada a la vez que el arquitecto Jacobo Florentino, a quien le encargaron el monasterio de los Jerónimos. Jacobo falleció a edad temprana y esa muerte tuvo un efecto fundamental para el devenir profesional de Diego de Siloé en esta ciudad. Al fallecimiento de Jacobo Florentino, las obras de los Jerónimos se pusieron en manos de Diego de Siloé, logrando terminar en 1522 la capilla mayor de dicho monasterio donde fueron enterrados los cuerpos del Gran Capitán y su esposa María Manrique, Duquesa de Sessa.

Comparación planta Catedral de Granada -proyecto original de Siloé- con la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén

Por aquel entonces se estaban planificando las obras de construcción de la actual Catedral de Granada, (Catedral Metropolitana Basílica de la Encarnación de Granada). Se sabe y conoce que los primeros planos se deben al arquitecto Enrique de Egas, ni que decir tiene de que se trataba un proyecto gótico. Al mismo tiempo, en esas fechas, principios de siglo XVI, Egas dirigía las obras de la Catedral de Toledo, lo que sirvió para que las autoridades granadinas crecieran en enfado hacia él, en tanto en cuanto, las obras de la Catedral de Granada no avanzaban nada, debido a la mayor dedicación de Egas en las obras de la Catedral de Toledo. Por contra, estas autoridades veían como trabajaba Diego de Siloé en el Monasterio de San Jerónimo, lo que les sirvió para tomar la decisión en el año 1528 de proponer al rey Carlos V y I de España, la adjudicación y encargo de la dirección de obras de la Catedral de Granada a Siloé y producirse de esta forma un hecho de notable relevancia tanto en su vida profesional como en la monumental obra de la propia Catedral. Al momento de la adjudicación de las obras a Siloé, al rey parecía no convencerle demasiado esa idea, ya que no veía con claridad que se llevara a cabo la construcción de una catedral “a lo romano” (renacentista), junto a la capilla real, construida a lo gótico, pero aún así el contrato se adjudicó y se nombró finalmente a Diego de Siloé.

Evolución de la planta de la Catedral en distintos momentos históricos

Siloé, respetó los planos y cimientos de Egas, pero a partir de ahí, empezó a introducir su proyecto renacentista o “a lo romano” –en terminología de la época-. Previamente a iniciar las obras construyó una maqueta, que representaba lo que sería el resultado final de la Catedral de Granada, aunque desgraciadamente a su muerte, desapareció o se extravió, hecho que dificultó su terminación posterior por los sucesivos arquitectos que se encargaron de las obras.

Nota histórica del inicio de los trabajos de construcción de la Catedral de Granada

El problema para la construcción y finalización de la Catedral de Granada, surge a partir de 1563 cuando Siloé fallece. Las autoridades, confían los trabajos a su maestro de obras, D. Juan de Maeda, estrecho colaborador, quien renunció a dicho encargo, puesto que había sido nombrado maestro mayor de la Catedral de Sevilla, y no pudiendo compaginar ambos trabajos aconsejó a las autoridades granadinas que contrataran a un arquitecto para continuar el proyecto de Siloé.

PROCEDIMIENTO DE ADJUDICACIÓN

Resulta que las autoridades (u órgano de contratación), se saltaron el procedimiento abierto de contratación, y además no llevaron ningún tipo de publicación de la licitación. Se fueron directamente al procedimiento negociado sin publicidad del artículo 168 LCSP a los efectos de adjudicar el contrato de prestación de servicios de trabajos de arquitectura y dirección de obras.

El supuesto de hecho y objeto del contrato cumplía perfectamente con el artículo 167 LCSP para elegir el negociado sin publicidad, ya que podría tener cabida tanto en el apartado a) de dicho precepto “a) Cuando para dar satisfacción a las necesidades del órgano de contratación resulte imprescindible que la prestación, tal y como se encuentra disponible en el mercado, sea objeto de un trabajo previo de diseño o de adaptación por parte de los licitadores.”,  o en el apartado b) “Cuando la prestación objeto del contrato incluya un proyecto o soluciones innovadoras”.

CONTENIDO DE LOS PLIEGOS

Para cumplir con lo previsto en el artículo 139 LCSP, las proposiciones de los participantes debían ajustarse con a los pliegos y documentación que regía la licitación, tanto en los PCAPC y PPT se exigieron a los efectos de lo establecido en los artículos 308 LCSP y análogos la presentación de una documentación mínima obligatoria para los tres: – Un dibujo de planta; -Una sección transversal de la nave; Y finalmente un alzado de la fachada para la Catedral.

CRITERIOS DE ADJUDICACIÓN

Como criterios de adjudicación, no se complicaron tanto como el actual artículo 145 LCSP. La elección era fácil y sucinta, sólo había un criterio y no era de valoración objetiva, sino subjetiva, a saber:

“La demostración con la documentación técnica presentada y explicada de la comprensión y conocimiento del proyecto primigenio de Diego de Siloé conforme a lo construido hasta el momento y su ejecución, a los efectos de lograr la más coherente terminación de ese proyecto”.

El objetivo no era fácil, porque la documentación del proyecto de Siloé se perdió y la maqueta igualmente, también se extravió.

MEJORAS

Además del único criterio de adjudicación, como empezaba a estar de moda “las mejoras” y ya se sabe que los eclesiásticos y más en esa época, son más de recibir que de dar,  como criterio de adjudicación del contrato, además del citado criterio subjetivo, no esperaron a la LCSP de 2007 para introducir el concepto de “mejorasy la establecieron y exigieron junto a la documentación mínima obligatoria, al exigir a los licitadores que presentaran una “invención” o “diseño” para construir otra Iglesia o Catedral en la ciudad o provincia, y a los  efectos análogos a los previstos en el artículo 145.7 LCSP actualmente vigente, dichas mejoras debían estar debidamente especificadas.

INVITACIONES

Invitaron a tres participantes (a los efectos de cumplir con lo establecido en el art.169.2 LCSP), fueron los siguientes arquitectos: D. Lázaro de Velasco, D. Juan de Orea y D. Francisco del Castillo, y  en el primer trimestre de 1577 comenzó la fase de negociación (Art. 169.4 LCSP).

MESA DE CONTRATACIÓN Y ÓRGANO ASESOR O EXPERTOS

A tenor de lo expuesto en el artículo 326.5 LCSP “in fine”, el Cabildo (mesa de contratación), pudo contar con el asesoramiento técnico de experto independiente como era Asensio de Maeda, maestro de obras de la Catedral de Sevilla, cuya ejecución de obras empezó a dirigir a la muerte de su padre Juan de Maeda, maestro de obras de Diego de Siloé en la Catedral de Granada. Nombrado como asesor técnico o experto independiente, puesto que de los Maeda se decían “tenían los planos originales del proyecto de Diego de Siloé” y al trabajar con él conocían mejor que nadie el proyecto.

Los tres arquitectos, se vieron obligados a presentar públicamente durante varias semanas, ante el cabildo constituido en mesa de contratación, no sólo la defensa de sus proyectos y planos, sino escuchar atentamente la defensa de los otros proyectos y manifestar las oportunas críticas sobre cada uno de ellos, y así todos y de forma recíproca, antes de que el cabildo elevara la propuesta de adjudicación del contrato al órgano de contratación, el rey o autoridad delegada en la ciudad.

CLASIFICACIÓN DE OFERTAS Y ADJUDICACIÓN DEL CONTRATO

A los efectos de cumplir lo estipulado en el artículo 150 LCSP, la mesa de contratación clasificó por orden decreciente las proposiciones presentadas y defendidas públicamente de la siguiente manera, en primer lugar quedó la proposición del arquitecto D. Lázaro de Velasco, (quien fue primer traductor de Vitruvio al español), dicho arquitecto, para la mesa de contratación fue el titular de la propuesta que mejor había comprendido el proyecto de Siloé y por tanto la continuidad de la ejecución, en segundo lugar quedó la proposición de D. Juan de Orea, y en tercer y último lugar quedó la propuesta de D. Francisco del Castillo. Por lo tanto, la propuesta de adjudicación del contrato (art.169.8 LCSP) fue a favor de D. Lázaro de Velasco. Tal y como consta en varios documentos, el proyecto del Sr. De Velasco contemplaba las dos torres a izquierda y derecha de portada de la Catedral. Hoy sólo hay una, la de la izquierda y “mocha”, sueño de lo que pudo ser, y lo que hoy realmente es.

Arriba la fachada de la Catedral de Granada según proyecto siloesco de De Velasco. Abajo imagen final.
RECURSO DE REPOSICIÓN O RECURSO ESPECIAL EN MATERIA DE CONTRATACIÓN

No queda claro si realmente fue un recurso de reposición o un recurso especial en materia de contratación, lo que interpuso D. Juan de Orea contra la propuesta de adjudicación del contrato a D. Lázaro de Velasco. Un hecho significativo fue la rapidez con la que se resolvió por el órgano de contratación, por lo que dado que por aquel entonces la burocracia era mínima y la poca que había bastante práctica (no se había constituido aún las Comisiones Consultivas territoriales de contratación, ni los Tribunales Administrativos de contratación ni la OIRESCON, etc….) todo nos lleva a pensar que se trataba de un Recurso de Reposición simplemente.

El caso es que, en pocos días, y sin que consten muchas objeciones del Sr. De Velasco, el contrato finalmente fue adjudicado a D. Juan de Orea, (yerno de Pedro Machuca, que por aquel entonces se encontraba realizando el Palacio de Carlos V en la misma ciudad de Granada), una vez que fue estimado su recurso y fue quien continuaría con los trabajos de la catedral, aunque no por mucho tiempo, puesto que falleció en 1581.

FINAL … O NO

Quien realmente continuó con los trabajos de dirección de las obras fue Ambrosio de Vico, tuvo un papel fundamental en la ejecución de las bóvedas, crucero, coro y las torres, en las que ejecutó el cuerdo segundo y tercero, y empezó el cuarto que amenazó ruina por no ejecutar debidamente el segundo y el tercero y dejarla “mocha”, tal y como está actualmente, y además nadie se atrevió a acometer la otra torre, quedando sin hacerse, al ser eliminada por el proyecto de fachada de Alonso Cano sobre 1667, resultando finalmente lejos de la imagen proyectada por Diego de Siloé, de una portada con dos torres, de 6 cuerpos y casi 120 metros de altura.

Después vinieron otros tanto maestros y directores de obra, y con curiosas y diversas anécdotas, como la del maestro cantero Del Castillo a quien el cabildo otorgó la dirección en la ejecución de las bóvedas pequeñas y mitad del segundo crucero, cometiendo tales errores que terminó en la cárcel por esos hechos junto con su maestro de carpintería, caso paradigmático de la responsabilidad del artículo 233.4 LCSP de los proyectistas, que para mal de ellos, en esta caso terminó directamente en la vía penal.

En fin, sin querer extenderme más en esta breve y singular historiografía, y siendo consciente que se podía haber terminado mucho mejor, lo voy a dejar aquí, quizá inacabada, como el propio proyecto siloesco de la Catedral de Granada, o “mocho” como la única torre de su portada.

Espero que al menos, el lector que haya llegado hasta aquí, se haya divertido un poco a la vez que ha adquirido datos y conocimiento de una única y magnífica obra de arte del renacimiento español, a la que invito que se acerquen a contemplarla con ojos distintos a los de un mero turista, porque hallarán cosas extraordinarias.

GRANADA a 20 de mayo de 2021

ANTONIO GUTIÉRREZ ALONSO

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