LA NUEVA SOLIDARIDAD

Conceptualmente a la ahora de acercarnos al término SOLIDARIDAD, lo hacemos como con cualquier otro término, conforme a la explicación que el diccionario de la RAE hace de él, y de esa manera nos encontramos dos acepciones, la primera de ella, nos dice respecto de ese término que implica “adhesión circunstancial a la causa o…

Conceptualmente a la ahora de acercarnos al término SOLIDARIDAD, lo hacemos como con cualquier otro término, conforme a la explicación que el diccionario de la RAE hace de él, y de esa manera nos encontramos dos acepciones, la primera de ella, nos dice respecto de ese término que implica “adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros” y en una segunda nos manifiesta que es un “modo de derecho u obligación in solidum”, no es esta segunda sobre la que me voy a centrar, más propia del mundo del derecho.

Por lo tanto, SOLIDARIDAD, implica acción, y acción que tiene su origen en un determinado valor humano, del que va a nacer un comportamiento de una persona respecto de otra para ayudarla, apoyarla, protegerla, etc…, es decir, el término SOLIDARIDAD implica acción, no omisión, para conseguir un objetivo común, se ha de querer por ambas partes.

Una persona solidaria es pues, la que decide compartir cualquier cosa que posee, bien sea material y/o inmaterial (por ejemplo, emociones), con otras personas que lo necesitan, para lograr un fin común, que es sacar a esa determinada persona, o grupo, de una situación no muy favorable.

Toda la anterior explicación, que, aunque sucinta, es bastante clara, en los tiempos que corren y conforme a la nueva moralidad, se ha pervertido, y lo voy a ejemplificar con una situación vivida por un amigo este verano.

Mi amigo se alquila un apartamento en una urbanización de lujo de la Costa del Sol, decide después de una largo y duro año, gastarse parte de sus ahorros para que junto con su familia disfrutar de unos días con todas las facilidades y lujos posibles, es su decisión. Justo en el apartamento de arriba, empiezan los problemas, golpes, saltos, gritos, a todas horas, ya sea por la noche como de madrugada o al amanecer. No dispuesto a aguantar un día más, sube a la planta superior y se encuentra en la puerta a una abuela a la que le reprocha la situación. La abuela de unos 80 años le explica, que, durante todo el verano, cuidan de su nieto, 8 años, con una seria patología, que además no pueden hacer nada para controlarlo y termina “exigiéndole” a mi amigo “que la obligación de los vecinos de la urbanización es la de ser SOLIDARIO” con su nieto y con ella que lo está cuidando. La vecina colindante, entró en la conversación tan fugaz y veloz como el cometa Halley, para reprocharle a mi amigo, lo mismo que le estaba diciendo la abuela, que había que ser SOLIDARIO.

¿Está bien utilizado en el presente supuesto el término SOLIDARIDAD? ¿Consiste la SOLIDARIDAD en aguantar y soportar las “situaciones perjudiciales o gravosas” de otros de manera estoica, aunque no tengas, ni puedas ni quieras tener una actitud activa ante ello? ¿Y si no la tienes, eres INSOLIDARIO?

¿No hubiera sido más justo e idóneo exigir o utilizar en esa situación otros términos como el de empatía o comprensión? En otros tiempos, ya digo yo que sí, ahora no. Ahora SOLIDARIDAD.

Pues el ejemplo es el paradigma de como la nueva moralidad y la nueva sociedad, ha pervertido ese concepto de SOLIDARIDAD, de tal manera que ya no se exige una acción de adhesión a una determinada situación personal para ayudarla a salir de ella, si no que SOLIDARIDAD exige ahora y en su mayor parte, que “soportes” tú también la situación que sufre el otro, aunque no se logre, no se pueda o no se interese salir  de ella, el objetivo es “repartir la penosa situación entre todos, cuantos más mejor” , entre otras cosas:

En primer lugar, porque muchas situaciones no tienen solución o fácil solución, como son las derivadas de episodios de salud física o mental, como la del ejemplo de mi amigo. Así que, ¡Que mejor SOLIDARIDAD con el nieto de la vecina, que tener que despertarse mi amigo, su mujer y sus tres hijos menores, todos los días de agosto a las 6 o 7 de la mañana! Después de no dormir ni una noche, y pagar un pastizal por el apartamentito, y aguantar “solidariamente” los saltos y aullidos del pobre niño durante todos los días, tardes y noches durante su única semana de vacaciones.

En segundo lugar, otras tantas situaciones, diferentes a la anterior, que no tienen su origen en causas de salud, pero que sobrevienen y se “insiste” en ellas para que no se vayan, acomodándose las personas a dicha situación “gravosa” y practicando el victimismo a todos los niveles y en todo tipo de oportunidad. Quien padece dicha situación la usa conscientemente y la ejercita, creyendo que se beneficia para captar algún tipo de atención, que de otra manera sería imposible. Por supuesto, que esa persona no tiene ningún tipo de interés en cambiar de actitud o comportamiento, ya que se convierte en su “situación de confort”. Hay opciones personales para salir de esa situación, pero no se toman y/o no interesan, pero eso sí, exigen todo tipo SOLIDARIDAD el resto de los humanos que las rodean, por supuesto, para compartir lo que ellas entienden como “desgracias”, (que realmente no lo son) y de las que, además, no tiene ningún tipo de interés de salir, entre otras cosas, porque requieren tomar determinadas acciones que tampoco se están dispuesto a tomar.

Finalmente, otras situaciones, que, aunque parezcan mentira, son “buscadas intencionadamente”, porque parece que hoy, alimenta más lo “malo” y “gravoso” que las situaciones “felices” y de “disfrute”. Hoy, y fundamentalmente promovido por los poderes políticos y el nuevo orden moral imperante, (de forma similar a lo que en la antigüedad se encargaba de hacer la Iglesia) prima instalar a la ciudadanía en malas noticias, situaciones difíciles, penosas, apocalípticas, que fundamenten actos políticos y no políticos cada vez más «gravosos» y a su vez más beneficiosos para solo unos pocos para una determinada posición personal. Aunque parezca mentira, hay determinadas personas que se sienten mejor en las situaciones negativas, bien de ámbito personal o en ese túnel oscuro que desde las instancias gubernamentales nos están introduciendo, solo hay que poner un noticiario de cualquier canal televisivo, para verlo o leer diarios de tirada nacional o provincial.

En ese seno de “lo triste” y “oscuro” donde cada vez habita más población, no entienden que no se sea SOLIDARIO con esa forma de vivir y/o ver la vida, tomando por insolidario, ignorante o necio, a todo aquel que pretenda vivir lejos de esos estándares o en búsqueda de parámetros de felicidad. Son gente a la que por ejemplo, le cuesta buscar o enviar una buenas noticias habitualmente, teniendo tanta mala que mandar. Por desgracia, parece que cada vez vemos más gente, que por simple que parezca, le hace más feliz o interesante llamarte para darte una mala noticia, (para lo que se acuerdan siempre), que para invitarte a una fiesta. Suelen ser ese tipo de gente a las que te da miedo cogerle una llamada de teléfono, leerle un mensaje o un correo, porque ya sabes que no es para nada bueno, porque por supuesto para algo bueno no te va a llamar ni escribir.

En definitiva, más de lo mismo, eres SOLIDARIO si no compartes y sufres “mis males” o “los males” conmigo.

Puerta del Infierno -Rodin-

Y entre unos y otros, continúan introduciéndonos en el túnel, el de la oscuridad, de ti depende, de emprender el viaje contrario, aunque seas INSOLIDARIO, como siempre, dos caminos, que nos conducen a dos puertas, bien distintas, o a la del infierno, el de todos, o a la del paraíso, aunque sea solo tu paraíso.

Puerta del Paraíso -Lorenzo Ghiberti-

GRANADA a 9 de agosto de 2022

ANTONIO GUTIÉRREZ ALONSO

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