Fuera del mundo del derecho administrativo, hay otro, que desde niño me ha apasionado, es el financiero y económico, mundo al que me acerqué a los 13-14 años, cuando mi padre me dejaba abrir las cartas que nos llegaban al negocio familiar desde la oficina del Banco Popular del pueblo para comunicarnos de forma trimestral la posición en la «cartera de valores» de unas tristes mil pesetas en acciones del banco que le “obligaron” a comprar allá por el 1972 cuando abrió el negocio y necesitaba contar con una cuenta corriente en la oficina bancaria. De locos, en lo que se habian convertido esas mil pesetas en el año 1987.
Mi interés por el mundo financiero, económico y bursátil no se ha detenido desde entonces, siempre me ha parecido fascinante, continuó con la compra de los famosos periódicos color sepia, todos los sábados por la mañana, en la tienda de Paquito Franco, en la Pontanilla de Salobreña, mi pueblo, para leer las recomendaciones de bolsa de los sábados, siguió años después con las plataformas de internet, luego con los canales económicos internacionales vía satélite, hasta el día de hoy con los medios que todos ya conocemos.
Recientemente, he visto en Neftlix, la película-documental “Skandal, La caída de Wirecard”. Como ya sabéis a estas alturas, Wirecard era una de las nuevas empresas tecnológicas de servicios financieros nacida al albur del desarrollo tecnológico y la era internet, que terminó convirtiéndose en el mayor fraude financiero en la historia de Alemania (por lo menos que se sepa).

En origen, Wirecard nacía como una plataforma de pago en línea, y pudo sortear la crisis de las puntocom (1997-2000) limitando su negocio, fundamentalmente al ámbito del sector pornográfico y juegos de azar. Una vez pasada la crisis de las “puntocom”, supo aprovechar las sinergias y despuntes de las ventas online y el boom de los pagos a través de móviles y las tarjetas prepago (mejor forma posible de blanqueo de dinero), la trama fue creciendo hasta lograr en el año 2005 empezar a cotizar en la bolsa de Fránckfort, pero no solo eso, además una década después, desbancaría al Commerzbank del DAX, principal índice bursátil alemán.
¿Y QUÉ OCURRIÓ?
Pues que unos inversores en “corto” (los que ganan dinero cuando en vez de subir la cotización de los valores, éstos bajan) empezaron a hacer el trabajo que los responsables públicos y las grandes firmas de inversión privada, así como las empresas auditoras, no habían hecho hasta el momento, y detectaron que Wirecard era un fraude de dimensiones catedralicias. Para darle la mayor trascendencia posible, contaron con la colaboración de avispados periodistas del Financial Times, cuya labor fue criticada y vilipendiada no solo por el “establishment” económico, financiero e institucional del momento, sino que fueron objeto de prácticas mafiosas desde los órganos de gobierno de la misma empresa.
Desde un primer momento, ni los “vendedores a corto” ni los periodistas del FT fueron creídos, es más, tras una leve bajada en la cotización de las acciones en bolsa, volvieron a repuntar, y hasta el todo poderoso Softbank japonés, invirtió la friolera cantidad de unos mil millones de dólares en Wirecard:
Pero es que además Wirecard seguía teniendo en cartera a socios de la entidad de Allianz, Aldi, etc…, que luego lógicamente dejarían de serlo:
https://www.expansion.com/mercados/2020/07/02/5efdbcd6e5fdea73638b45ad.html
Pero lo más sangrante del asunto, es el apoyo que en todo momento y desde el principio, había recibido Wirecard desde las instituciones gubernamentales alemanas:
https://www.eldiario.es/economia/escandalo-fraude-wirecard-salpica-politica-alemana_1_6264922.html
https://www.expansion.com/economia/politica/2020/09/29/5f737865e5fdea92598b458b.html
Evidentemente, ¡cómo iban a permitir la soberbia teutona tan “criminal” ataque desde el oscuro mundo de los “cortos” financieros norteamericanos, y ni mucho menos desde la calaña periodística inglesa!
Mientras que los cargos directivos de Wirecard apretaban en sus técnicas de acoso a los periodistas del FT, utilizando incluso a mafiosos libaneses y rusos conectados con el adjunto a la dirección de Wirecard, que por cierto, aún no ha aparecido, y está refugiado en Rusia:
https://www.larazon.es/internacional/europa/20220516/dubgjovbjffbvonbt3njeh5ow4.html
¿CÓMO TERMINÓ TODO ESTO?
Pues ni el gobierno alemán, ni los reguladores alemanes, ni los directivos de Wirecard, ni las mafias rusas, pudieron con el mercado. Con el mercado nadie puede, y es la única lección irrefutable del mundo financiero, económico y bursátil.
El escándalo ya era de tales dimensiones que una última auditoría, había destapado un agujero de más de 1.900 millones de dólares, sedes instrumentales titulares de millonarios movimientos, domiciliados en casas abandonadas en Filipinas, etc… La cotización pasó de 100 euros a poco más de 1 euro, en cuestión de días, horas, y con ello, la ruina de miles de inversores, confiados en todos aquellos que apoyaban y sustentaban a Wirecard.
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/06/21/companias/1592727773_162311.html
MORALEJA
-Nadie, absolutamente nadie va o debe cuidar tu dinero o tus inversiones como tu mismo.
-Jamás creas que el Estado es garante de algo. El Estado y todas sus instituciones no son garantes de nada, ni de ellos mismos.
-No vilipendies a los “cortos”, de hecho, la mayoría de las veces, ellos hacen, el trabajo que ni el Estado ni las empresas auditoras hacen, por lo tanto, no vayas contra ellos, aprovéchate de ellos.
-No te fíes nunca de los cantos de sirenas de la modernidad y nuevos impactos, puede convertirse en nuevos fiascos.
-No te dejes impresionar por los grandes emporios empresariales, también tienen grandes miserias, pero con la habilidad de no hacerlas visibles y contar con todos los apoyos institucionales.
No dejéis de ver la película-documental para entender mucho mejor nuestro sistema económico.
ANTONIO GUTIÉRREZ ALONSO
Granada a 12 de febrero de 2023
Deja un comentario