GÓRECKI y su Sinfonia nº 3 «De las lamentaciones»

Cuando hablamos de un virtuoso, inmediatamente nuestra mente se dirige hacia alguien que desde pequeño ha destacado por sus innatas virtudes en el desempeño de un arte, o quizás un deporte. Ejemplos de virtuosos nos ha dado la historia en múltiples ámbitos. Igualmente, no es tampoco extraño, encontrar a lo largo de la historia, a…

Cuando hablamos de un virtuoso, inmediatamente nuestra mente se dirige hacia alguien que desde pequeño ha destacado por sus innatas virtudes en el desempeño de un arte, o quizás un deporte. Ejemplos de virtuosos nos ha dado la historia en múltiples ámbitos. Igualmente, no es tampoco extraño, encontrar a lo largo de la historia, a los llamados “virtuosos tardíos”, es decir, quienes, no destacando desde temprana edad en ese determinado arte, deporte, o cualesquiera otra faceta, entrados ya en edad, desarrollan unas determinadas actividades o actitudes en ese ámbito, destacando inexorablemente sobre el resto de personas que llevan a cabo una actividad similar o igual.

Estos renglones veraniegos, viene a recordar a uno de esos “virtuosos tardíos” de la música clásica del siglo XX, que nada tiene que ver con la corriente modernista de la música clásica de principios del siglo XX y que se desarrolló en sus distintas corrientes a lo largo de dicho siglo teniendo como referentes a cada uno de sus célebres autores.

Estamos delante del compositor polaco Henryk Górecki. Nació en 1910 en una pequeña localidad al sur de Polonia, cerca de Breslavia, de unos 1.000 habitantes, llamada Czernica, y murió en Katowice en 2010. Su madre murió cuando él tenía dos años de edad, su padre aficionado a la música, le inculcó dar clases de violín, aunque realmente hasta los 18-21 años no se tomó la música en serio.

A partir de los 20 años, hizo una breve estancia de Paris y a su vuelta a Polonia consiguió el puesto de Rector de la Academia de Música de Katowice, puesto del que renunció a finales de los años 70 por desacuerdos con el gobierno comunista de Polonia, principalmente por la negativa del gobierno comunista a permitir la visita del Papa Juan Pablo II a la ciudad a finales de los años 70.

Su vida personal y profesional fue una constante búsqueda tanto de la libertada artística como con el compromiso espiritual con la religión católica que profesaba, dejando en su obra una huella indeleble, al igual que en la música contemporánea del siglo XX. Defendió la independencia artística frente a la política, teniendo muchísimos enfrentamientos con el gobierno comunista de su país. Estas últimas manifestaciones, en comparación con lo que vivimos hoy en nuestra España, incluso en nuestra Europa, parece hasta una broma romántica, más que todo porque hoy es imposible discernir en nuestro alrededor entre cultura y política, arte y política, ciencia y política…

ESTILO ARTÍSTICO DE GÓRECKI

Hoy Górecki es considerado como uno de los compositores más influyentes del siglo XX, pero no siempre fue así, y el camino no fue fácil en absoluto.

Desde que empezó a componer, Górecki no olvidó sus valores católicos y de temática religiosa, culminando ese camino quizás en su obra más famosa, la conocida Sinfonía nº 3 o Sinfonía de las Lamentaciones” compuesta en 1976, aunque no se popularizó hasta 1990 tras una célebre grabación.

Su compromiso con esos valores católicos, le llevó a componer el “Totus Tous” en 1987 dedicado a Juan Pablo II. Su estilo dentro de la corriente clásica del siglo XX, es el considerado “Minimalista” y más concretamente como algunos denominan “Minimalismo Sacro”, alineándose en estilo a compositores posteriores y no menos importantes como el célebre compositor estonio Arvo Pärt o el inglés John Taverner.

SINFONIA Nº 3 o “SINFONÍA DE LAS LAMENTACIONES”

El 4 de abril de 1977, en la última celebración del que se denominaba “Festival Internacional de Arte Contemporáneo de Royan” en Francia, se estrenó la obra de Górecki, la Sinfonía nº 3, una sinfonía lenta, y que transmitía una gran carga emocional en la mayoría de sus pasajes, caracterizada además por sus armonías modales y repeticiones rítmicas que venía a configurar ese minimalismo espiritual de su autor.

La crítica de entonces, calificó la obra directamente de “basura” “basura decandente” ya que se distanciaba en mucho de las vanguardias imperantes en la música clásica de la segunda mitad del siglo XX.

El motivo principal que inspiró a Górecki a escribir la obra fue un grafiti o inscripción que dejo una joven prisionera de los nazis en el llamado “Palacio de Zakopane” en lo que era un cuartel de la Gestapo y “escuela de informantes y colaboradores” en Polonia. En ese lugar, según relatan los testimonios escritos fueron asesinadas unas 400 personas, de las que 300 eran judíos. En concreto la inscripción en la que se fijó Górecki, era de una chica de 18 años llamada Helena Wanda Blazusiakowna, encarcelada en 1944, y que decía:

“Mamá, no llores

Inmaculada Reina de los Cielos,

Apóyame siempre,

Ave María, llena eres de gracia”

Górecki utilizó esas líneas para componer una de las representaciones más icónicas del Holocausto.

La obra fue ignorada, olvidada y criticada duramente en su Polonia natal, y no fue hasta el año 1991cuando otro virtuoso, el director de orquesta estadounidense David Zinman, al frente de la “London Sinfonietta”, inició los trabajos de representación de la obra, llevando a cabo una grabación de la misma con célebre soprano de la misma nacionalidad, Dawn Upshaw. El resultado, fue un inconmensurable éxito, vendieron más de un millón de copias, algo totalmente impensable, sorprendiendo al propio Górecki y catapultándolo a nivel mundial. El disco llegó a ser el sexto más vendido en Reino Unido y también se hizo muy popular ese año en EEUU.

Link en Youtube de la grabación de Zinman con Dawn Upshaw.

La Sinfonía nº 3 lejos de las críticas iniciales, hoy, a nadie el escapa, que dejó un legado imborrable en la historia de la música clásica moderna, principalmente por su carga emocional y espiritual.

La estructura de la sinfonía se compone de tres partes:

La primera, con una duración aproximada de 26 minutos, el más largo de los tres, es un movimiento “Lento-Sostenuto tranquilo ma cantábile” se basa en un movimiento del siglo XV, que constituye el lamento de la Virgen María.

La segunda parte, de unos nueve minutos, movimiento “Lento e largo-tranquilísimo” el autor lo crea a partir de la oración a la Virgen María por parte de la niña Helena Wanda Blazusiakowna, en su celda.

La tercera parte, lo conforme el ultimo movimiento “Lento-Cantabile semplice”, de una duración de unos dieciseis minutos, reproduce una canción del folclore polaco que tanto influenció la obra de Górecki.

GRABACIÓN CON BETH GIBBONS.

En el año 2013 el grupo inglés Portishead (que muchos conocerán por su celebre canción Glory Box presente en muchos anuncios de TV) acudió al festival de música sacra que se celebra en Cracovia, el Festival Sacrum Profanum, que es caracteriza y ha evolucionado hasta los días de hoy, por difundir la cultura musical a través de todos sus géneros, incluyendo la música clásica, jazz, pop, etc… entorno a temas como la memoria, la presencia, cuidado personal, etc…, todo ello combinándolo con otro tipo de actividades como obras de teatro, arte callejero, etc…

El promotor ese año del festival, Filip Berkowicz tuvo en su seno interno la brillante idea, oyendo a Beth Gibbons, cantante de Portishead, que esa voz casi trágica era ideal para reinterpretar la obra de Górecki grabada en 1977 por la soprano Upshaw y dirigida por Zinman. Gibbons no tenia ni idea del dificilísimo idioma polaco, ni idea de los registros de soprano o similar, tuvo que dar clases de canto y fonética, le dieron traducciones de los textos. Anna Marchwinska de la Opera Nacional de Polonia ayudó a Gibbons, con vistas frecuentes a Bristol, y después de un largo camino, la obra fue ejecutada en 2014 en el Gran Teatro de Varsovia por la Orquesta Nacional de la Radio Polaca, bajo la dirección del brillante director y compositor polaco Penderecki y con la prodigiosa voz de Beth Gibbons.

Una vez terminada la representación, cuentan que se hizo un silencio sepulcral, fantasmal que invadió toda la sala.

Evidentemente no podemos exigir a Gibbons los registros de una soprano profesional, pero esa voz única, melancólica y desgarradora, genera un áurea único.

Primer movimiento grabación con Beth Gibbons:

Segundo movimiento grabación con Beth Gibbons:

Tercer movimiento grabación con Beth Gibbons:

Os invito a que, en un momento de soledad y serenidad, escuchéis la obra, especialmente el segundo movimiento basado en las inscripciones de la niña encarcelada en la celda nazi, y donde implora a la Virgen María., así como el  tercer movimiento. Obviamente son dos obras muy distintas, la grabada con la soprano Upshaw y la otra con Gibbons. Pero ambas merecen la pena. A mi personalmente me gusta mucho la de Gibbons, el segundo movimiento y especialmente el tercero.

Antonio Gutiérrez Alonso

Agosto 2025

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